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lunes, 16 de agosto de 2010

Capítulo 9


Tras lo que había dicho, nos quedamos unos minutos, que parecieron eternos, en silencio, hasta que finalmente, noté como Jace sonreía entre triste y alegre, por algo de lo que supuse que había pensado, y esta vez, era él quien alzaba mi rostro colocando su mano en mi barbilla y me hacía mirarlo a los ojos. Acarició con su otra mano mi cabello, colocando unos mechones rebeldes detrás de la oreja… después su mano se deslizó por mi mejilla y mi rostro acariciándolo con suavidad con la yema de los dedos y tocando mis labios con sus dedos. Sentí el suave tacto de su piel que hacía que la mía se electrificase… y un pequeño escalofrío me recorrió todo el cuerpo.
-Mi nefilim- susurró en un idioma que no entendí y muy lentamente, acercó su rostro al mío con lentitud, observando mis ojos y mi reacción antes de posar suavemente sus labios en los míos.
Una sensación de absoluta felicidad me llenó por dentro cuando sentí el tacto de sus labios contra los mios… era una sensación tan calida y a la vez tan agradable que me hizo sentir como si fuera suave y liviana y pudiera volar… Sus labios, duros pero suaves al mismo tiempo, parecían acoplarse perfectamente a los míos… y sus manos no dejaban de acariciar mi cabello y mi rostro como si de una muñeca de porcelana fuera y pudiera romperme. El contacto fue tan calido  y suave que cuando nos separamos, me había olvidado completamente de cómo se respiraba… Nuestros labios humedecidos se separaron unos instantes y yo pude recuperar el aliento… aunque sentía la necesidad de volver a juntar sus labios con los míos.
Pude ver, como Jace entreabría la boca, como si quisiera decirme algo, pero que la cerraba y se mordía sus perfectos labios… Yo, no pude resistirlo y volví a juntar nuestros rostros, haciendo de nuevo contacto sus labios con los míos y llenándome de nuevo de la anterior sensación de felicidad. Podría tirarme todo el día besándolo que nunca me cansaría de ello y negaría un beso de él. Esta vez, el beso no fue tan dulce y lento, sino que tomó un poco mas de velocidad, entreabriendo nuestras bocas y jugando esta vez con nuestras lenguas… Mis manos acariciaban su cabello y el cuello de su camisa, entreabriéndola y acariciando su cuello con mis manos, pasándolas por el y bajándolas hacia su torso, acariciándolo por encima de la camisa fina blanca que llevaba. Las manos de Jace bajaron por mi espalda hasta colocarse en mi cintura, aferrándome contra el con fuerza haciéndome sentir el calor que despedía su piel. Mientras su boca bajaba lentamente por mi rostro hacia mi cuello, mi mano había comenzado a quitar muy lentamente los botones de su camisa. Mientras los desabrochaba, me pareció observar unas marcas que parecían de color oscuro que había en su piel, pero estaba tan absorta sintiendo el roce de sus labios que no me di cuenta de ello. El contacto de sus labios húmedos y carnosos contra la piel de mi cuello, hizo que esta se erizase y me hiciera soltar un pequeño suspiro de placer. Jace me besó dulcemente el cuello y dejó durante un tiempo sus labios en él mientras cogía mis manos con las suyas y entrelazaba nuestros dedos con una de sus manos y con la otra se abotonaba de nuevo los tres botones que le había desabrochado.
Yo respiré de forma entrecortada mientras oía como Jace parecía hablar en voz muy baja.
-Clary, recuérdame- susurró finalmente Jace en un tono más normal de voz y como si fuera una súplica.
No sabía que decirle, así que lo único que se me ocurrió fue acariciar su cabello y pasar mis manos por encima de él abrazándolo. Jace sonrió ante tal gesto y cerró los ojos durante un par de minutos… relajándonos en aquella habitación. En mi mente no dejaba de repetirme las palabras que había dicho Jace… recordar ¿Qué era lo que tenía que recordar?
Los minutos pasaban y en mi fuero interno pensaba en mi familia… esperaba que no se asustara al no verme en casa… mire el reloj y aunque no deseaba marcharme de donde estaba, sabía que había llegado la hora de volver a casa.
No se si Jace me leyó la mente o que fue lo que pasó, pero se separó de mí y se levantó del sofá. Me tendió una mano mientras me sonreía con esa sonrisa suya característica y que tanto me atraía.
-Sera mejor que te acompañe a casa. No quiero que Jocelyn y Luke se preocupen - lo miré absorta. ¿Cómo el sabía como se llamaban mis padres? Al ver mi cara interrogante me volvió a hablar- ¿Qué sucede Clary?
-¿Cómo sabes cómo se llaman mis padres?- le pregunté entre temerosa y extrañada… no recordaba habérselos nombrado
El sonrió con tristeza y me cogió la mano levantándome del sillón. Acarició mi cabello con dulzura y me colocó su chaqueta encima de mis hombros para que no me diera frio. Mientras me la ponía pude ver que dudaba en responderme.
-Sé mas cosas de ti de lo que te imaginas Clary. – respondió acariciando mi mano y entrelazando nuestros dedos. Lentamente caminamos hacia la puerta y salimos de allí en dirección mi casa.
Lo seguí absorta, dejándome guiar por el tacto de su mano que sostenía la mía mientras el me conducía hacia casa. Por el camino me contó cosas que sabía sobre mí. Me gustaba pintar, tenía un hermanito pequeño y un pastor alemán, mi padre se llamaba Luke aunque no era mi verdadero padre, y había sido antes de ser la pareja de mi madre su mejor amigo, mi madre le gustaba también pintar al igual que a mí… y muchas otras cosas, algunas tan intimas que jamás pensé que fuera a conocer él; aunque nunca me dijo como lo sabía. Cuando le pregunté si me había estado espiando o algo parecido, el rió ante tal pregunta y negó con la cabeza.
-No Clary. Ya lo recordaras… poco a poco haré que te acuerdes.- respondió mientras me daba un beso en la cabeza y yo me daba cuenta de que ya habíamos llegado hasta mi casa. Se acercó hasta la puerta y llamó dos veces al timbre. Esperó sujetando mi mano entre las suyas hasta que Luke abrió. Al verme, el rostro de Luke cambió entre enfadado y aliviado…
-Clarissa! Por fin, nos tenías un poco preocupados- dijo estrechándome entre sus brazos con fuerza. Yo no supe que decirle, únicamente continuaba agarrada de la mano de Jace y era abrazada por mi padre.- pensaba que te había pasado algo en el incidente que ha ocurrido en el Pandemónium
-No te preocupes Luke. No le ha pasado nada, no estábamos en la zona cuando sucedió- respondió Jace a Luke como si lo conociera de toda la vida. Lo miré interrogativa. ¿Qué era lo que había sucedido en el Pandemónium? ¿Por qué Jace había hablado a Luke como si lo conociese de toda la vida?
Luke giró al oír la voz de Jace y me soltó. Giró el rostro y observó a Jace…
-Tú… - fue lo único que dijo Luke al ver a Jace
- Sí, soy yo.- respondió Jace como si fuera evidente… pero había algo en la mirada de ambos que me hizo ver que se conocían desde hacía tiempo. – me llamo Jace Wayland y soy compañero y amigo de su hija en el instituto. Es un placer conocerte, Luke.- dijo dándole la mano a Luke y estrechándosela.
Ambos se quedaron mirando durante un largo rato hasta que finalmente Jace asintió con la cabeza y se volvió hacia mí.
-Clary, ha sido una agradable noche, pero será mejor que me vaya ya. Es  bastante tarde y tienes que descansar- me dio un beso en la palma de la mano y sonrió con esa sonrisa suya atrayente.- nos vemos. El lunes me das la chaqueta, no me corre prisa- me dijo cuando fui a darle la chaqueta que me había dejado antes.
-Nos vemos, hasta el lunes- le respondí sonriéndole. Luke asintió con la cabeza y se metió de nuevo en casa.
-No tardes mucho Clary- dijo antes de entrar.
Observé a Luke y luego de nuevo a Jace, que se había quedado mirando como entraba Luke en casa.
-¿Tampoco puedes decirme de que lo conoces verdad?- le pregunté una vez se fue Luke.
-Lo siento Clary- dijo Jace tras mostrar su sonrisa carismática.
Se acercó a mí y me besó con lentitud en la mejilla y seguidamente en los labios durante unos segundos. Me quede paralizada ante su acción y de lo único que fui capaz, fue de mover ligeramente mis labios y presionarlos contra los suyos.
-Que descanses Clary. Esta noche estás hermosa, aunque bueno… tú siempre lo has estado - susurró como si se tratase de un hecho reconocido, como si fuera lo normal en mí.
Volví a sonrojarme ante lo que había dicho.
-Hasta mañana- fueron las únicas palabras que salieron de mi boca.
El volvió a sonreírme y me dio un último beso en la mejilla antes de darse la vuelta y echar a caminar…
Yo me quedé observándolo durante un tiempo más antes de entrar en casa y tras darle un beso de buenas noches a Luke irme a mi habitación. Dejé la chaqueta de Jace en el respaldo de la silla y tras desmaquillarme y cambiarme de ropa, me acosté pensando en todo lo que había sucedido esta noche… hasta que finalmente, me quedé dormida.

1 comentario:

Aura Cristina dijo...

Ya sabes que me ha encantado, Dios, esos besos que se dieron, casi se me cae la baba sobre el teclado jaja, de verdad escribe que sabes que me gusta.